Té Posfermentado
El té posfermentado, o heicha (黑茶, "té oscuro"), es la categoría más compleja y menos comprendida del mundo del té. A diferencia de los demás, su carácter no nace solo en el procesado, sino en lo que viene después: una fermentación microbiana real, viva, que transforma la hoja con el paso del tiempo.
Tras la fijación y el secado, la hoja pasa por un proceso de fermentación húmeda en el que hongos y bacterias benéficas trabajan lentamente sobre los compuestos del té. El resultado es un perfil profundo, terroso y envolvente, sin el astringente de los tés jóvenes. El más conocido es el Pu'er de Yunnan, que se divide en dos mundos: el sheng (crudo), que fermenta de forma natural durante años y evoluciona como un buen vino, y el shou (maduro), cuya fermentación se acelera de forma controlada para lograr esa redondez oscura en meses en lugar de décadas.
Pero el heicha es mucho más que Pu'er: el LiuBao de Guangxi, con sus notas de madera y nuez; los ladrillos prensados de Hunan y Sichuan, nacidos para viajar por la antigua Ruta del Té y los Caballos; cada región aporta su propia interpretación de lo que significa dejar que el tiempo trabaje la hoja.
Es de los pocos tés que mejora con los años. Bien guardado, un buen heicha no envejece: madura.
Prepáralo con agua a 100°C, dale un breve enjuague a la hoja para despertarla, y déjate llevar por una taza que sabe a tierra, a bosque y a paciencia.
Bebe lento.