Té Blanco
El té blanco nace del procesado más simple del mundo del té: solo cosecha, marchitado y secado. Sin fijación ni amasado, la hoja conserva entre un 10 y 15% de oxidación natural, junto con toda su concentración de aminoácidos y polifenoles.
Originario de la provincia de Fujian, China, hoy se produce en múltiples regiones del mundo —y en Garuda Teas lo seleccionamos con el mismo rigor con que los maestros chinos lo clasificaron por primera vez.
Cada variedad cuenta una historia distinta: la delicadeza plateada del BaiHao YinZhen, la forma floral del BaiMuDan, la amplitud del ShouMei y GongMei cosechados con hoja madura, y la misteriosa oscuridad del YueGuangBai de Yunnan. Del brote puro a la hoja de verano, el té blanco abarca mucho más de lo que parece.
Un mito común dice que el té blanco no tolera el agua hirviendo —pero es justo al revés. El agua a 100°C es necesaria para extraer los tricomas, esa fina pelusa que recubre los brotes y que concentra gran parte del aroma y los compuestos más delicados del té. Sin esa temperatura, la taza queda incompleta.
Bebe lento.